La sugar baby quiere más

Una sugar baby quiere más que tener la espalda cubierta económicamente

Quien reduce el fenómeno de la sugar baby a lo económico comete un gran error. Hombre rico apoya a ratoncita pobre. Eso solo es cierto hasta cierto punto. La sugar baby quiere más que un simple mecenas, porque eso pondría la relación sobre unos pies muy débiles. Si hay una discusión, se cierra el grifo del dinero y ¡se acabó! Pues no es tan sencillo. Una sugar baby quiere más: quiere a un hombre maduro que le enseñe el mundo y que sea muy distinto a los hombres de su edad.

¿Y qué más quiere la sugar baby?

[caption id="attachment_2407" align="aligncenter" width="406" caption="La sugar baby quiere más"]La sugar baby quiere más[/caption]

Por supuesto, la relación está marcada por lo económico. Justo por eso se encuentran estas dos partes. Una mujer que gana mucho dinero no suele buscar a un millonario : a lo mejor se gana ella misma su millón. Una sugar baby quiere más que un simple mecenas rico, si ya se mete en un arreglo así. Pero ¿qué quiere la dama? También quiere que la escuchen en sus apuros, quiere que a veces la consuelen. A eso se le llama experiencia de la vida, y una mujer joven la encuentra mejor que en ningún sitio en un hombre mayor. Una sugar baby quiere más que solo el placer de ir de compras y los viajes a París.

Una sugar baby quiere más que ser solo la joven amante

Probablemente no haya nada más desagradable que ser exhibida como sugar baby igual que un trofeo. Una sugar baby quiere más que ser un bonito complemento, un cuerpo atractivo sin cerebro digno de mención. Una sugar baby quiere más que ser el dulce secreto del que todos hablan mal cuando se enteran. Una sugar baby quiere más atención, más individualidad. Tampoco es pedir demasiado, porque a menudo la mujer se implica con fuerza a nivel emocional en el juego. Cada relación es otra vez un poco distinta y especial.