La confesión de una sugar baby
Mi confesión sobre mi sugar daddy
Confesión de sugar baby
Tengo una confesión que hacer... Creo que soy adicta a mi sugar daddy. Esta confesión quizá os escandalice, pero si conocierais a mi sugar daddy, os pasaría exactamente lo mismo, ¡creedme!Me vuelve adicta a su cercanía Mi sugar daddy es un hombre maduro y de éxito que sabe cómo seducirme. Una confesión así me da vergüenza, porque, en realidad, deberíamos ser nosotras, las sugar babies, quienes usemos nuestros encantos para seducir a un sugar daddy.
Y aunque yo me ocupo siempre de que mi sugar daddy disfrute, lo cierto es que ahora deseo su cercanía tanto como él desea la mía. Ay, ¡qué vergüenza hacer una confesión así!
Me mima por todo lo alto ¡Esta parte de mi confesión es fácil de entender! Mi sugar daddy me colma de regalos caros y me mima (¡y se mima!) con exclusivas experiencias de lujo.
[caption id="attachment_1375" align="aligncenter" width="407" caption="Confesión de sugar baby"]
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Confesión de sugar baby
¿Cómo no ser adicta a todo lo que mi sugar daddy me hace posible? Es un hombre tan generoso que disfruta mimándome con lencería cara, conjuntos de diseñador o masajes relajantes.Seguro que entendéis mi pequeña confesión, ¿verdad?
Me enseña el mundo Gracias a mi sugar daddy he viajado a los lugares más bonitos y exclusivos del mundo. ¿Cómo voy a avergonzarme de mi confesión si este hombre es tan bueno conmigo? He visto tantos países lejanos y exóticos gracias a él.
Esa fue, pues, mi confesión de sugar baby. ¡Me alegro de haberla soltado! ¿Si algún día encaminaremos nuestra relación en otra dirección? Por ahora eso está para mí en las estrellas. De momento me lo paso demasiado bien con él, a pesar de mi pequeña confesión, o precisamente por ella...